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Book SynopsisHacia el año 3300 aC., las aguas del mar penetraban hasta el Estrecho de Coria y, cerca de Lebrija, pequeñas comunidades del neolítico final cultivaban sus campos y se alimentaban de moluscos y almejas que recolectaban en las costas cercanas.
Poco a poco, las aguas de aquel gran golfo, comenzaron a ser menos profundas y, delante del Estrecho de Coria, se fue formando un gran delta que se originó por el empuje de los aluviones del Guadalquivir; eso debió de ocurrir hacia los siglos IX al VII a.C., cuando el Aljarafe sevillano, cuyas costas caían escarpadas sobre el océano, comenzaba a ser relevante: Eran los tiempos de
Tartessos.
Aquella vasta llanura cenagosa fue ganándole terreno al delta y dio lugar a un lago de proporciones desmesuradas que se inundaba por las aguas ascendentes de la pleamar: el que
Poseidonios vio cuando remontó el
Baetis desde el
Herakleion de Gadeira hacia el año 100 a.C. y al que
Rufo Festo Avieno llamó
Lacus Ligustinu