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Book SynopsisEn términos de relato, el fragmento no es el estallido de la totalidad, ni sus restos. La apariencia de
desorden o falta de estructura asociada al fragmento es mero espejismo, sólo defendible desde una
perspectiva muy restrictiva y superficial de la unidad de la obra. A su vez, eso que habitualmente llamamos
totalidad (de la obra artística, por ejemplo), completud del relato, incluso sentido, no es sino
un efecto de sentido que apela a un supuesto referente extradiscursivo (puramente imaginario, aunque
no por ello menos poderoso) de cuya organicidad participaría.
Fragmento y totalidad pertenecen, ambos, al ámbito del discurso y la representación (con sus ramificaciones
éticas y políticas) y denominan, no estados objetivos del mundo, sino propuestas y
horizontes de acción, expectativas y afectos, despliegues de significación.
Basándose en una amplia selección de ejemplos que van del cine a la pintura o la fotografía, pasando
por la arquitectura, la filosofí