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Book Synopsis
En los años treinta le llamaban el "Rey"; en ese momento les hacía falta uno. Si Shirley Temple tranquilizó al público de la Depresión asegurándole que la inocencia seguía existiendo, Gable era la prueba viviente de la supervivencia de la fuerza viril. De hecho, él de por sí era una revolución de la masculinidad: después de la juguetona decadencia de los "rugientes veinte" -los Valentinos con sus borlas-, Hollywood había llenado la pantalla parlante de tenores acartonados y dulzones muchachos de Broadway.

Gable también venía del escenario, pero su peligrosa sexualidad estaba hecha para la intimidad de la pantalla. Despés de rodar nada menos que doce películas en 1931, su primer año en la Metro-Goldwyn-Mayer, al actor se le veía tan omnipresente que la frase despectiva de moda era: Quién te crees que eres, Clark Gable?.

Su status de Júpiter de Hollywood quedó sellado con Lo que el viento se llevó (1939), pero parece que Gable nunca superó la muerte de su tercera esposa, Carole Lombard, que murió en 1942 al estrellarse su avión, y en los papeles que hizo después de la guerra su despreocupación y sus hoyuelos no lograban disimular una cierta inseguridad. Pero la leyenda sobrevivió hasta el final. Al trabajar junto a él en su última película, Vidas rebeldes (1961), Marilyn Monroe dijo: Imaginan lo que significó para mí recibir un beso de Gable?.

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      Publisher: T&B Editores
      Publication Date: 9/1/2002
      ISBN13: 9788495602282, 978-8495602282
      ISBN10: 8495602288

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      Book Synopsis
      En los años treinta le llamaban el "Rey"; en ese momento les hacía falta uno. Si Shirley Temple tranquilizó al público de la Depresión asegurándole que la inocencia seguía existiendo, Gable era la prueba viviente de la supervivencia de la fuerza viril. De hecho, él de por sí era una revolución de la masculinidad: después de la juguetona decadencia de los "rugientes veinte" -los Valentinos con sus borlas-, Hollywood había llenado la pantalla parlante de tenores acartonados y dulzones muchachos de Broadway.

      Gable también venía del escenario, pero su peligrosa sexualidad estaba hecha para la intimidad de la pantalla. Despés de rodar nada menos que doce películas en 1931, su primer año en la Metro-Goldwyn-Mayer, al actor se le veía tan omnipresente que la frase despectiva de moda era: Quién te crees que eres, Clark Gable?.

      Su status de Júpiter de Hollywood quedó sellado con Lo que el viento se llevó (1939), pero parece que Gable nunca superó la muerte de su tercera esposa, Carole Lombard, que murió en 1942 al estrellarse su avión, y en los papeles que hizo después de la guerra su despreocupación y sus hoyuelos no lograban disimular una cierta inseguridad. Pero la leyenda sobrevivió hasta el final. Al trabajar junto a él en su última película, Vidas rebeldes (1961), Marilyn Monroe dijo: Imaginan lo que significó para mí recibir un beso de Gable?.

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