Description
Book SynopsisClaudio y Suzy aparecieron del fondo de una habitación con pequeños maletines de viaje: era la despedida. Salimos todos a la calle, donde había aparcado, y allí, en la mitad de la nada, vi a Memo, el gran Memo, postrarse frente a Claudio, tenderse en el piso sucio frente a su maestro. Claudio, como pudo, lo levantó, pero Memo seguía hincado, con los ojos bañados en lágrimas y las manos sobre su pecho, rezando y gimiendo: No me abandones, maestro, no me dejes. Claudio no supo qué hacer, era como si su grandeza no lo dejara doblarse. Memo le entregó su rosario, la japamala que lo acompañó en la cárcel, y Claudio lo recibió. Suzy corrió al lado de Memo y, en el mismo suelo, se fundieron en un abrazo.
No se dijo más. Por el retrovisor, vi a Memo en mitad de la calle. Estaba cerca de la muerte, muy flaco, rapado, con una mano en alto, y se veía lloroso, triste, como el humano más triste que vi nunca. Claudio no dijo nada, solo "Adiós", y nos fuimos. Suzy, en la parte de atrás, pegada al v